domingo, 13 de enero de 2019




De la igualdad de oportunidades a la transversalización
de la perspectiva de género 

En julio de 1997 el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) definió el concepto de la tranversalización de la perspectiva de género en los siguientes términos: "Transversalizar la perspectiva de género es el proceso de valorar las implicaciones que tiene para los hombres y para las mujeres cualquier acción que se planifique, ya se trate de legislación, políticas o programas, en todas las áreas y en todos los niveles. Es una estrategia para conseguir que las preocupaciones y experiencias de las mujeres, al igual que las de los hombres, sean parte integrante en la elaboración, puesta en marcha, control y evaluación de las políticas y de los programas en todas las esferas políticas, económicas y sociales, de manera que las mujeres y los hombres puedan beneficiarse de ellos igualmente y no se perpetúe la desigualdad. El objetivo final de la integración es conseguir la igualdad de los géneros". El tema sobre equidad de género es la novedad que presenta el gobierno federal que preside Andrés Manuel López Obrador y vario gobiernos, entre otros se encuentra el estado de Chiapas. Por la importancia que representa en la actual coyuntura, publicamos una investigación que se realizó hace dos años esperando que ayude en el análisis de las nuevas políticas sobre la equidad de género en el país.

Juan Balboa/Elva Narcía
Fotografía: Cuartoscuro

La igualdad de género se ha convertido en un indicador de cuán democrático es un sistema político, transformándose en una variable específica en este campo.
En general, la inclusión de la igualdad de género en las agendas de los partidos políticos ha pretendido la igualdad de oportunidades, la que viene a sustituir a la formal, y busca equiparar los factores sociales y culturales de las circunstancias de partida en un contexto de justicia distributiva.
Hablar de equidad y, más aun, de igualdad de género no sólo significa asumir un enfoque desde el cual enmarcar y potenciar el mejoramiento de la situación de las mujeres y, en particular, de su participación política y el acceso al poder.
                                                                              


En Chiapas son muchos los retos:
a. Lograr la igualdad entre la mujer y el hombre.
b. Abrir espacios políticos a las chiapanecas.
c. Consolidar una organización para fortalecer la democracia al interior de los partidos.
d. Continuar el trabajo político electoral para lograr que los partidos mantenga el camino hacia la recuperación de la democracia en Chiapas.
Hoy, sin duda,  vivimos una nueva etapa de mujeres haciendo política México y, desde luego, en Chiapas.
Se lo debemos a una iniciativa enviada al Senado de la República en octubre 2013, la iniciativa proponía modificar el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) con el objeto de garantizar el ejercicio de los derechos políticos, mediante el establecimiento de instrumentos eficaces para la integración de las mujeres a los cargos de elección popular.
Obliga a los partidos políticos a que la mitad de sus candidatos a diputados y senadores sean mujeres.
El Senado de la República aprobó las reformas el 4 de diciembre de 2013. Reformó el artículo 41 Constitucional para incorporar la paridad de género en candidaturas al poder legislativo federal y local. Con la votación unánime, la Cámara de Senadores elevó a rango constitucional la paridad de género.
En el primer trimestre del 2014, se aprobaron las leyes secundarias que dan vida legal a la paridad de género en los procesos político-electoral y hace justicia al sector femenil.
Se puede decir que la reforma político-electoral propuesta por el mandatario federal tiene una dimensión histórica, que se podría relacionar sólo con el derecho al voto femenino en 1953. El hecho hay que reconocerlo y honrarlo porque transformó la visión de la comunidad política del país.
Fue la reforma electoral de 2014 la que representó un gran avance en la lucha por la igualdad en las postulaciones de candidatos a puestos de elección popular. No tenemos duda sobre trascendencia de la paridad de candidaturas para hombres y mujeres, pues cambiará de forma drástica el escenario electoral.
La Reforma Política-Electoral representa un punto de inflexión entre la transición y la consolidación democrática de México. El conjunto de modificaciones constitucionales modifica la forma de hacer política en por lo menos 60 años.
Por su parte, las modificaciones de la reforma en materia electoral fortalecen e incentivan la participación ciudadana y brindan mayor certidumbre, equidad y transparencia a la competencia democrática, tanto a nivel nacional como local.
La Reforma en materia Político-Electoral es un paso gigantesco, al reconocer el papel central que deben tener las mujeres en la toma de decisiones de nuestro país.
Es vital que el nuevo gobierno de Chiapas trabaje sobre la equidad de género con una agenda política que reivindique los derechos de las mujeres chiapanecas, la cual proponga:
a.      Participación política como estrategia para el fortalecimiento de la identidad de las mujeres. El poderío personal y de género de las mujeres conduce a la autonomía de cada una y la autonomía, a su vez, es fundamental para establecer el poderío con equidad.
b.      Justicia como estrategia para la creación de las condiciones necesarias para el desarrollo de la sociedad igualitaria; defendiendo el goce de los derechos humanos, económicos y sociales de las mujeres, que le permitan la restitución de sus derechos y una vida digna.
Sólo con la garantía de igualdad en la participación de la mujer en el ámbito político, podremos avanzar hacia una democracia constitucional consolidada, por lo cual debemos tener un hábitat  propicio y equitativo para su fortalecimiento.
Así, la Reforma Constitucional nos abre la puerta para lograr una moderna institucionalidad política, una agenda social y una democracia de acuerdo a los nuevos tiempos que vive nuestra nación y nuestro estado.
El compromiso del gobierno de Chiapas es hacer una exhaustiva revisión y análisis de los procesos y avance en los planes y políticas de igualdad de género a la fecha, tomando como marco de apoyo las acciones que en materia de igualdad nos preceden a nivel estatal, federal e internacional.
La creación de un Observatorio Regional de Igualdad y la Auditoria de Igualdad Institucional semestral nos permitirán el seguimiento y la colocación de información en el sistema para detectar puntos de trabajo y fortalecer avances.
Crear un mapa de ruta camino a la igualdad de género que nos permita visibilizar los aspectos de mejora y la incidencia tanto en acciones para eliminar la discriminación y subordinación como en la transversalidad de la perspectiva de género en las políticas públicas.
El reto para Chiapas en materia de igualdad demanda un compromiso permanente y transversal con los derechos humanos, es tema complejo y de diversas vertientes.
Nuestro compromiso es fortalecer la autonomía de las mujeres de Chiapas, apegándonos a la Agenda estatal, federal e internacional pero crearemos sinergia entre los planes de igualdad y las acciones de los estados vecinos, Tabasco y Oaxaca principalmente, de esa manera, podremos contar con más elementos para impulsar los planes de igualdad así como para implementar programas de prevención en materia de seguridad.
Estamos convencidas que sin igualdad no hay democracia ni vía de progreso para Chiapas y toda acción que la posibilite es una vía de fortalecimiento de la democracia y el desarrollo. Es así que nuestro principal objetivo es la apertura de espacios que hasta hoy han estado cerrados para el sector femenil.
Para ello las acciones conjuntas se llevarán a las cabeceras municipales, desde donde serán constantemente verificados informes provenientes de las comunidades. El Observatorio Regional de la Igualdad de Género trabajará a la par como una fuente de información y estadística para cotejar avances y/o tomar medidas con las instituciones convenientes, prestando atención a los índices de género desde las etapas iniciales del proceso de toma de decisiones hasta la puesta en marcha, buscando el impacto en las metas, los procesos a seguir y el financiamiento y distribución de recursos.
Lograremos un cambio sustantivo, palpable, medible en la operación de políticas de género y la implementación de programas. El gobierno de Chiapas tomará responsabilidad de estas estrategias.
Violencia política de género
Que el INE, TEPJF y FEPADE, en forma coordinada y en el ámbito de sus competencias, tomen acciones que sean efectivas para erradicar la VIOLENCIA POLÍTICA CONTRA MUJERES CANDIDATAS, como fomentar la denuncia, sancionar a las personas o entes que generan esa violencia.
Pero sobre todo, se deben restituir oportunamente los derechos político-electorales de las mujeres que son objeto de violencia política, cuando las agresiones que sufren tienen como finalidad que renuncien a seguir participando en los procesos internos de los partidos políticos para definir las candidaturas o renuncien a ser candidatas cuando ya han sido registradas ante las autoridades electorales, o bien, una vez electas se trate de impedir que tomen posesión de sus cargos de elección popular.

Con el fin de que los actos de violencia política contra las mujeres no se consumen y se haga nugatorio su derecho a participar en la vida pública.
La restitución de derechos político-electorales a mujeres que sufren violencia política podría hacerse a través de un juicio ciudadano (JDC) que resuelvan las Salas del TEPJF. Con independencia de otras vías, como la penal.
Ello, porque no basta que eventualmente se sancione a las personas que agreden a las mujeres que participan en la política. Lo importante es que los actos de violencia política contra las mujeres, no les impidan a éstas participar en las contiendas electorales ni asumir los cargos en los que resulten electas.
Que en los espacios noticiosos, se dé una cobertura más equitativa a las precandidaturas y candidaturas de las mujeres y hombres. Para que la ciudadanía conozca a las mujeres que participan, analicen sus propuestas y, eventualmente, apoyen con sus votos a las candidatas.
                                                            




Solicitar a la UTF que en cada reporte trimestral de los partidos políticos, se haga un corte de información para conocer en que rubros se está aplicando el porcentaje o monto destinado a la capacitación y liderazgo político de las mujeres.
Realizar un estudio para conocer cuántas legisladoras federales electas en 2015, antes de ser postuladas como candidatas recibieron algún tipo de capacitación, para medir la efectividad del 3% de los recursos destinados a la capacitación para fomentar el liderazgo de las mujeres.
OPLES se sume a la Campaña de ONUMUJERES
Es importante que en próximas elecciones se continúe con la plataforma del INE denominada “¡Candidatas y candidatos: conócelos!”, y se le dé mayor difusión a través de promocionales del propio INE.
Se debe proponer a los OPLE que reproduzcan esta plataforma en las elecciones locales y municipales, porque es una herramienta eficaz para que la ciudadanía conozca las candidaturas de mujeres y hombres. Principalmente el respeto a los derechos políticos de las mujeres y su participación política sin miedo, sin temor y sin violencia.
Lograr cambio cultural para generar mejores condiciones de vida para todos (Niñas y niños, mujeres y hombres) sin ningún tipo de discriminación.
Autonomía Económica de las Mujeres
En un escenario económico cambiante en donde la franja de pobreza y carencia de oportunidad ha relegado a la mujer rural, indígena –que es triplemente discriminada por ser mujer, pobre e indígena- y la mujer trabajadora en el estado; el silencio y la invisibilidad dejarán de ser los que marquen pauta con respecto a los ingresos de las mujeres y el acceso al mundo laboral con todas las garantías.
La ruptura del techo de cristal permitirá avanzar deshaciendo los bloques de desigualdad. No más cultura de privilegios y de jerarquización que genera relaciones desiguales de poder. La formación cultural será insertada en áreas comunitarias, porque la igualdad debe aprenderse cuando usos y costumbres son los principales generadores de la brecha desigual.
 El progreso y la inserción de la mujer en actividades productivas y empresariales, la redistribución y el crecimiento en el estado será ampliamente analizado. Aún persisten desigualdades considerables en el acceso a la protección social por tipo de empleo y nivel de ingreso, así como región en que se labora. Se dará continuidad a los programas de probada y eficaz funcionalidad y se reinsertarán aquellos que den cobertura con un buen nivel redistributivo.
La autonomía económica y el crecimiento irán de la mano con los retos de generar protección en la puesta en marcha de políticas sociales. Se avanzará a la par proponiendo nuevas soluciones que permitan avanzar a prestaciones universales, la formalización laboral y el desarrollo de operaciones que aumenten las prestaciones y contribuciones de la seguridad social.
Tras el aumento de la participación de la mujer en actividades económicas y productivas en los últimos años en el estado, conocemos la gran importancia de la contribución de la mujer al desarrollo, pero son las mujeres de Chiapas quienes nos indican que existen fuertes brechas de desigualdad como rezago, desempleo, remuneración inferior, excesiva responsabilidad al hacerse cargo de toda la familia y de las labores domésticas.
Desigualdad, un obstáculo para el desarrollo y el crecimiento
La brecha y el rezago social que sufre hoy Chiapas ha tenido un impacto negativo en la productividad, la sostenibilidad integral; la desigualdad impide el crecimiento y desarrollo.
Las políticas que favorecen la igualdad generan un sistema económico proclive al aumento de productividad, protección ambiental, culturización e innovación.
Avanzaremos hacia un nuevo estilo de desarrollo que le permita a Chiapas ingresar a una rueda de crecimiento, igualdad y sostenibilidad, afianzando bases para generaciones presentes y futuras.
Es así que los cambios serán estructurales con total enfoque de género e igualdad en las políticas del gobierno de Chiapas, con una visión integradora del desarrollo y hacia un futuro que vislumbre la igualdad como puerta para el desarrollo sostenible.
Ante el reto de la desigualdad reafirmaremos como eje de la política de desarrollo la creación de bienes y servicios con perspectiva de igualdad, hacia comunidades no segregadas, hacia el avance de la tecnología, de la economía y de la energía.
Derechos de las mujeres e igualdad de género en la democracia y desarrollo social
La incorporación del enfoque de género en las agendas públicas municipales y estatales, así como el compromiso de seguimiento a sus puntos, garantizará una agenda estatal inclusiva, igualitaria con participación tomando en cuenta la interseccionalidad y                                                                       territorialidad, el trabajo conjunto con gobiernos municipales, asociaciones en pro de la igualdad, universidades, secretarias estatales.
La garantía del pleno ejercicio de los derechos de las mujeres y las niñas de Chiapas, el derecho a una entidad federativa libre de violencia en donde el ejercicio de igualdad sea hegemónico. Es la perspectiva de género de este plan de gobierno.
La igualdad es bienestar  y el objetivo de la transversalidad es la transformación en la operación de herramientas y políticas públicas, sobre todo, los procesos de ejecución de dichas políticas.
En Chiapas pondremos en marcha acciones en dos vías: la de los procedimientos de trabajo y en la cultura organizacional. Será una articulación activa de todas las parte
Diagnóstico o a modo de conclusión  
Procurar la participación política en todas las áreas de desarrollo de las mujeres es un objetivo internacional y nacional. En Chiapas, se ha trabajado arduamente para transformar plataformas políticas y legales en puertas de igualdad.
No se ha logrado aún el cometido de erradicar la desigualdad, la seguridad social y laboral, el acceso a la salud y a la educación. Trabajaremos de tiempo completo, para crear los mecanismos que permitan a la mujer empoderarse en igualdad y justicia.
  Seguiremos incluyendo a todos los actores del gobierno, transversalizando; pues fortalecer y encontrar vías alternas para erradicar la violencia en todas sus vertientes es una prioridad.
Queremos un Chiapas en donde las mujeres se sepan seguras y en casa y no anden con cuidado sabiendo que en cualquier momento pueden sufrir una agresión.
Chiapas apunta un 32.7% de violencia psicológica y emocional no atendida y que encausará en violencia o agresión física en el 40% de los casos (Centro de Estudios para el Logro de la Igualdad de Género de la Cámara de Diputados) (CELIG); el 65.1 por ciento de las mujeres mayores de 15 años ha sufrido algún tipo de agresión, mientras que en un 43.9 por ciento los causantes son sus esposos o parejas, sin embargo, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la violencia se presenta en todos los ámbitos y por parte de agresores diversos, que incluyen también a familiares y desconocidos (Instituto Nacional de Estadística y Geografía) (Inegi).
La violencia sistematizada al que están expuestas las mujeres de Chiapas en todas las etapas de su vida y en la gran mayoría de los casos no generando denuncia, eleva significativamente el nivel de violencia emocional y psicológica al que se ven expuestas, callando, aguantando.
El monitoreo municipal y la constante auditoria de prácticas de igualdad a los mismos, el movimiento de salud emocional a municipios y principales cabeceras y el acceso a transporte y a los servicios para que las mujeres que viven en zonas alejadas, se acerquen, será un hecho a realizar durante el nuevo gobierno.
La contribución y participación igualitaria de la mujer en la toma de acuerdos y en la política es la única forma de erradicar la desigualdad. Mujeres y hombres en funciones y desde los 3 poderes, impulsarán la inclusión y la visión con perspectiva de género.
La invitación de este accionar procede de la visión con perspectiva del ejecutivo que irá abarcando y avanzando; 50% 50% de participación social y política convencida y sin manipulaciones. Pero además buscaremos la equidad en esos porcentajes, porque 50% 50% debe darse en mandos directivos y en las candidaturas, no solo en medios y en las bases.
El desarrollo igualitario en Chiapas avanzará y trabajara día con día para la eliminación de todas las formas de violencia y las desigualdades en todos los niveles, buscamos crear ciudadanía sensible y sustantiva y motivar la participación de las mujeres en las estructuras del gobierno estatal.
Se seguirá fortaleciendo y redireccionando las acciones de los 122 consejos municipales para garantizar el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, llevando formación y capacitación, medidas y campañas preventivas. Lo iniciado será evaluado en cuanto a resultados para después adecuar a estos tiempos.
El apego a los 6 Ejes del Comité Estatal de Seguimiento y Evaluación del Convenio de Adhesión al Pacto Para Introducir la Perspectiva de Género en los Órganos de Impartición de Justicia en México seguirá transversalizando y logrando la transformación de la práctica y cultura institucional.
Desde el ejecutivo, el legislativo y el judicial, la supervisión de estas acciones a nivel interno y externo, permitirán a Chiapas el desarrollo que el México de la transformación merece.
 Agenda por la Igualdad Sustantiva
I. Paridad en la legislatura.
Bancadas de Mujeres (transversal, multipartidaria e interseccional) (inclusión de diferentes diversidades étnicas, sociales, sexuales, funcionales y corporales)
Comisiones Paritarias: Mitad de las Comisiones presididas por mujeres; coordinadoras de fracciones partidistas mujeres y al menos dos mujeres en los órganos de dirección de las Comisiones)
Órganos de Dirección Paritarios de las fracciones chiapanecas en el Congreso de la Unión, el Congreso Estatal y Regidurías.  
II. Paridad en la administración pública
Instituciones públicas generizadas, integradas paritariamente, con equilibrio de género en las posiciones de toma de decisión (con horarios flexibles para conciliar la vida familiar con la personal)
 Paridad en el nombramiento de altos mandos en poder ejecutivo, judicial y de órganos autónomos.
III. Agenda Legislativa para la Igualdad Sustantiva
Presupuestos públicos etiquetados con perspectiva de género y, en su caso, evaluación y la trasversalización de todo el presupuesto con perspectiva de género. or la Igualdad Sustantiva
III.1.  Cambios culturales
Medidas para garantizar el cuidado, promoviendo la conciliación de la vida profesional y familiar obligatorias para ambos géneros (para quitar la idea de que el cuidado es sólo femenino);
Educación sin roles ni estereotipos de género y fortalecimiento de la educación integral desde la infancia sobre derechos sexuales y reproductivos;
Aborto legal, gratuito y a través del sistema público;
Acciones concretas para que medios de comunicación realicen coberturas sin estereotipos de género y de manera igualitaria entre hombres y mujeres;
Acceso pleno de las mujeres y las niñas a la educación y a la justicia, para que ésta sea expedita, efectiva y con perspectiva de derechos humanos y de género;
Acceso a la educación, a la justicia y a la tierra para las mujeres indígenas
Revisar la Ley de los Derechos de las personas adultas mayores para garantizar su atención integral, derecho al desarrollo, acceso a servicios de calidad, políticas de cuidado y defensa frente a la violencia.
III.2. Economía y trabajo
Eliminar la brecha salarial entre hombres y mujeres;
Mujeres indígenas deben ser dueñas de las tierras en las que trabajan:
Empoderamiento económico de las mujeres;
Ratificación por parte de México del Convenio 189 de la OIT.
III.3. Eliminación de discriminación interseccional y transversalidad de la perspectiva de género
Eliminar los preceptos discriminatorios en materia civil y penal; protección legal contra la discriminación y políticas de inclusión por orientación sexual e identidad de género, como matrimonio igualitario y rectificación de documentos de identidad de personas transgénero, homosexuales, travestis, lesbianas, gay, bisexuales, y transexuales y la intersexualidad a través de trámites administrativos y gratuitos.
Garantizar el ejercicio pleno de los derechos sexuales de la comunidad LGBTTTI.
III.4. Vida Libre de Violencia
Garantizar vida libre de violencia -ley de violencia política de género-; revisar la ALGMVLV de manera específica sobre la figura de la alerta de género, sobre la necesidad de que la ley tenga presupuesto propio que la haga operativa;
Tipificación de los feminicidios: homologación con el tipo penal y eliminación de la temporalidad a las órdenes de protección; aumentar penas en materia de acoso y hostigamiento sexual y violencia intrafamiliar;
Creación de defensorías jurídicas gratuitas para las mujeres políticas para poder defenderse de la violencia. (Jubacu/ENC)

                                                        


sábado, 12 de enero de 2019



La resistencia de Juan Diego X'oyep contra la militarización
*Hace 21 años las tsotsiles de la comunidad encararon a los militares. Breve historia de la foto Las mujeres de X´oyep-
*La locura de un fotoperiodista llamado Pedro Valtierra

Juan Balboa
Cómo entender que un fotógrafo que sólo utiliza telefotos y rechaza los lentes zoom –como los que se utiliza en la fuente de deportes– pueda generar imágenes de situaciones de conflicto que hagan historia. Pues eso es posible para Pedro Valtierra.
Noche del 2 de enero de 1998. El hotel Casa Vieja de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, era un “panal” de fotógrafos. Todos habían llegado por el aniversario de la irrupción zapatista, seguros de que habría otra masacre como la de Acteal o que el Ejército Mexicano irrumpiría en las zonas donde se movía el subcomandante Marcos.
Tras lo ocurrido en Acteal (45 personas fueron asesinadas por un grupo de paramilitares el 22 de diciembre de 1997), en el municipio tsotsil de Chenalhó, el mismo donde se ubica X´oyep, las empresas de medios de comunicación enviaron un “enjambre” de fotógrafos: lo mismo La Jornada que El Universal o Reforma, también agencias y periódicos extranjeros. Todos, unos 100, ansiaban lograr la “foto”, llegaban con una energía contagiosa, pues esperaban, estaban seguros, obtener una imagen emblemática, histórica, la de su vida profesional.
Pedro Valtierra coordinaba a tres fotógrafos de La Jornada. El mismo número tenía en Chiapas el periódico Reforma y, otros, como El Universal, eran equipos de dos, por lo menos.
Esa noche del 2 de enero pobladores de Chenalhó nos habían informado que habría “algo caliente en  X´oyep”, una comunidad tsotsil que no aparecía en el mapa de la guerra contra el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) pero ubicada en la carretera que conduce a Acteal.
Me trasladé al hotel Casa Vieja para platicar con Pedro Valtierra, intentaría convencerlo de que nos acompañara al día siguiente, muy temprano, a X’oyep. Él ya había hecho planes para viajar a la Selva Lacandona, en especial a San Quintín, uno de los principales campamentos del Ejército Mexicano ubicado en el municipio de Ocosingo.
Regresé a casa. Acordé con el videoasta Carlos Martínez Suárez viajar juntos. En la noche, casi madrugada, recibí una llamada de Pedro informándome que iría con nosotros “si todavía hay un lugar para mí”. “Desde luego”.
El 3 de enero de 1998, sólo 10 días después de la terrible matanza de Acteal, ya viajábamos de San Cristóbal de Las Casas a X’oyep; pasamos el desvío al municipio de San Andrés Larráinzar, atravesamos la cabecera municipal de Chenalhó y llegamos a una pequeña casa poco adelante de la comunidad de Yabteclum, donde dejaríamos el Jeep para emprender una caminata de unos 5 kilómetros de montaña que nos dejó exhaustos.
11:05
Sorpresa
Todo era tranquilidad y armonía en la comunidad. Los tres nos preguntábamos si de verdad habría “algo caliente”. Nuestro ánimo se apagaba. Preguntamos por la actividad. La respuesta fue la misma: ”Paciencia, paciencia…”
Una hora después vimos mucho movimiento, mujeres y hombres aparecían como fantasmas por todas partes, gritaban en su lengua materna algo que no podíamos traducir y caminaban, todos, hacia un lugar específico.
De súbito, como si la sorpresa fuera parte de su fuerza, siluetas de mujeres jóvenes y niñas aparecieron –muchas con bebés en los brazos y la espalda– en el camino rumbo a la punta de la montaña de X’oyep. Niños y hombres las seguían con andar lento, cautelosos. En menos de cinco minutos todos rodearon a los militares que levantaban un campamento y fueron protagonistas de uno de los hechos más peligrosos desde que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional declarara la guerra, el cual pudo tener un desenlace fatal.
Serían unos 500 metros de caminata. Consignas, gritos. Tsotsiles apareciendo en áreas de árboles frutales. Ahí estaba el objetivo de la comunidad: un grupo de unos 50 militares que habían llegado a construir una base –el campamento 20 en todo el territorio de Chiapas, en ese momento– en un cerro estratégico desde donde se divisaba una de las cañadas del municipio de Chenalhó, presuntamente zona que servía de camino a miembros del EZLN.
11:45
El trueno
Los habitantes de San Juan X’oyep rodearon el acantonamiento del 94 Batallón de Infantería, a cargo del mayor Armenta. En tan sólo 15 minutos los militares se enfrascaron en una riña incontrolable con los tsotsiles y su campamento se redujo a un pequeño círculo con viviendas, pertenencias y alimentos.
Unas treinta pedranas (así se conoce a las nativas de San Pedro Chenalhó) encararon con gritos a los militares, quienes no despertaban de su pesadilla. Una empezó a empujar a un soldado alto y obeso que, sin pensarlo, abrazó su arma para evitar se la arrebatara, pues la tsotsil, de baja estatura, ya lo había intentado, con una fuerza que dejó atónito y estupefacto al hombre, quien a pocos centímetros de su oído escuchaba el “trueno” que le escupía: “Fuera ejército de aquí.”
Pedro caminaba alrededor del círculo formado por las mujeres de X’oyep. Su rostro no podía ocultar la felicidad. No daba descanso a sus cámaras. Descubrió la escena del militar alto, obeso y con espanto en su cara y la mujer, con “voz de viento de huracán”, aguerrida.
No lo pensó mucho.
Primero se subió a una roca que le daba un ángulo perfecto para hacer tomas abiertas, pero no duró mucho; bajó veloz para poner su cámara a unos centímetros de donde se realizaba el forcejeo. Después supimos que la mujer guerrera Antonia Jiménez Jiménez, quien se convirtió en un ícono del movimiento de resistencia en Chiapas, fue una referencia en los movimientos sociales en México y un emblema en el ámbito internacional.
12:30
“Fuera…”
Se escuchaba un concierto de gritos de mujeres pidiendo la salida de los militares: “Fuera ejército, fuera ejército… Los ejércitos están violando la ley mexicana. No es lugar militar aquí. ¿Por qué se meten acá? Es una violación de la ley. Aquí no es campamento militar.”
Ellas continuaban empujando a los militares: “Fuera ejército.” Se hablaban. Los gritos en tsotsil y español eran más fuertes, con mucha energía, tanto que seguramente se les escuchaba en los poblados cercanos. Al concierto se sumaron voces de hombres y niños.
“No empujen”, dijo uno de los habitantes de San Juan X’oyep a los invasores. Las mujeres zangoloteaban a los militares espantados, casi petrificados; sus rostros eran de asombro, molestia, encabronamiento, irritación, sobre todo impotencia. No sabían cómo reaccionar, no se los enseñaron en sus cursos castrenses ni se los indicaba el protocolo del Ejército.
“Fuera”, era la principal partitura de un concierto de gritos en español y tsotsil.
Los zangoloteos continuaron, cara a cara; los soldados ponían las manos en sus armas como intentando jalarlas. El ambiente era tenso y se esperaba una reacción violenta. Aguantaron. No se movían. Seguían sin romper el círculo en torno a sus mochilas y los enseres de cocina y las casas de campaña.
Era un bullicio, las tsotsiles no paraban de reclamar al ejército su presencia en San Juan X’oyep.
Uno de los militares con más alta jerarquía giró la cabeza hacia los pocos periodistas presentes y, sin pensarlo, amenazó: “Ustedes los trajeron con tal de hacer noticias”, refiriéndose a fotógrafos, camarógrafos y reporteros de unos cuatro medios de comunicación nacionales.
Cada minuto el círculo de los militares se reducía.
13:00
El fotógrafo
Ánimos candentes: los bandos gritándose y los empujones cada vez más violentos desde ambos lados; el ambiente como un volcán en ebullición. Los militares aventaban a las mujeres.
“Fuera todos ejércitos, fuera, fuera… Ejércitos fuera de X´oyep, fuera, fuera…”
Ellas no cedían un centímetro. Retaban. Los militares fruncían la cara, se mordían los labios, sus ojos girando por todos lados. Ellos parecían salirse de sus cabales, a punto de perder la cabeza; no entendían qué pasaba, tampoco sabían cómo reaccionar.
Quien operaba el radio no despegaba un minuto el auricular de sus oídos, manteniendo comunicación con la Comandancia de la 31 Zona Militar ubicada en Rancho Nuevo, San Cristóbal de Las Casas.
Era tanta la presión que apareció el militar de más rango, el mayor Armenta, a pedir una tregua:
–Díganles que nos vamos a retirar, vamos a levantar las cosas –pidió a quienes él consideraba los dirigentes o manipuladores.
Le respondieron:
–Ajá, ¿pero ya no van a regresar mañana?
–No, no, no.
–¿Ni pasado? –insistieron.
–No, no, no…
–Es que nosotros no queremos que vuelvan a entrar…
El militar explicó:
–No les hicimos nada, habíamos quedado con la señora (señaló a una mujer que se encontraba en la protesta) que no íbamos a pasar para allá (al pueblo), que aquí íbamos a estar estacionados. Si querían la ayuda bien, si no también, pero ustedes no respetaron eso.
–Queremos que se retiren pacíficamente –insistieron algunos hombres de la organización civil Las Abejas.
–Sí, nos vamos a retirar… Dígale a su gente que nos den la oportunidad. Ya vamos a juntar las cosas.
Mujeres y hombres conversaban alto en tsotsil. Muchos no creían al militar, quien pidió que todos regresaran al pueblo para organizar la retirada. Le respondieron a gritos que eso mismo prometieron en otros poblados y se quedaron. La paciencia india se desbordaba.
El militar insistió:
–Nosotros ya nos vamos a ir, palabra, dennos oportunidad de juntar nuestras cosas bien.
Valtierra ignoraba la conversación. Desaparecía entre los manifestantes, se tiraba al suelo, arriba de la roca, en medio de las mujeres y los militares. Con su cámara y el telefoto de 50 milímetros recorría el círculo donde las pedranas tenían prisioneros a los soldados, sólo se escuchaba un sonido constante, sin descanso: era el obturador, no daba tregua a la cortinilla del aparato.
Allí conocí al verdadero fotógrafo.                                                                                                                         
De repente aparecieron periodistas y reportero gráfico de Reforma y un equipo de Televisa. Nunca entendimos cómo llegaron o quién les aviso. El fotógrafo y el camarógrafo nunca se acercaron, todas las imágenes las captaron a siete metros, más o menos.
El ambiente subía de temperatura, llegamos a pensar que los militares dispararían.
Pedro seguía… se escuchaba el sonido del obturador.
Unos gritos retumbaban en la cañada de San Juan X’oyep. Era una sección de la Policía Militar (PM) que llegaba en apoyo de sus compañeros presos por unas tsotsiles empoderadas.
Un dirigente de la organización civil Las Abejas informó en tsotsil la petición del militar de retirarse a sus viviendas.
Gritos, silbidos, algunas palmas… y una vez más el grito de batalla: “Fuera, fuera ejército, fuera… Chiapas, Chiapas no es cuartel, fuera ejército de él… Fuera ejército… Chiapas, Chiapas no es cuartel, fuera ejército de él… Fuera ejército, fuera ejército…”
Las mujeres rompieron la valla circular en torno a los militares, dejaron de empujar y forcejear con ellos. Empezó la calma. Los soldados aceptaron la tregua para recoger su equipo y retirarse.
Armenta insistía en que se replegarían pero si ellos regresaban a su poblado. Los habitantes de X’oyep no le creían, le argumentaban un “hasta que ustedes se vayan nosotros regresamos a nuestra casa”.
–Apúrate, pues, váyanse ya –le espetaron de frente.
Otra vez el bullicio.
“Fuera, fuera, fuera ejército…”
Necio el militar, regresó a ver a los representantes de Las Abejas. Les rogaba parar “el alboroto” para que ellos recogieran y se fueran.
Se pidió en tsotsil a los habitantes de X’oyep que dieran “chance” de organizar el repliegue.
–No nos podemos ir corriendo, tenemos que platicar y organizar nuestra retirada –insistió el militar. El mayor explotó–. ¿No quieren el apoyo? Bueno, pero no nos vamos a ir sólo porque tú nos quieres correr. No estamos invadiendo propiedad privada… ¿Me entiendes? Ustedes están violando nuestros derechos, nosotros no estamos invadiendo propiedad privada. Todos tenemos derechos… Sencillo.
Le respondieron:
–Mira, están espantando a la gente. Éste es el camino en donde salen al mercado, donde caminan con su familia, es donde nace el ojo de agua, el agua que tomamos.
Una mujer reclamó al militar por haber tomado la tierra del pueblo. Él contestó que ella había pasado hacía unas horas:
–Me dijiste buenos días, te dije buenos días. Nadie te dijo nada. Pasaste y se te permitió el paso. Han venido a tomar agua y se les permitió…
Y se fue contra uno de los líderes de Las Abejas:
–No nos avientes a mujeres y niños.
Lo ignoraron. Allí esperarían los pobladores a que se retiraran.
Intervino otro miembro de Las Abejas:
–Prometiste salirte hoy… Mira, sigues aquí. Nosotros aquí vivimos.
–No los estamos molestando –respondió el mayor.
–No nos están molestando pero no necesitamos su presencia. Sentimos miedo. Pobres mujeres y niños temen a ustedes porque no son civiles, ustedes son ejército.
Más gritos, murmullos, entre los habitantes, la mayoría mujeres, muchas jóvenes.
Los periodistas se acercaron al militar.
–¿Qué pasó, mayor? –le preguntamos.
–No quieren la ayuda, no los vamos a obligar, pero debe imperar la prudencia para que no pase a mayores –respondió con voz baja. Y continuó–. Ayer vino una representante de ellos y habló con el mayor Quezada. Les dijo que si querían la ayuda que vinieran, nosotros no pasaríamos al pueblo. Nosotros cumplimos, ellos son los que no. Argumentaron que el terreno era propiedad de ellos y temen que las mujeres puedan ser molestadas. En ningún momento han sido molestadas. Ustedes lo han visto ahorita que se ha actuado con cordura. En ningún momento se ha molestado a nadie, así se lo dijimos y así va a seguir sucediendo. Venimos a ayudarlos… No quieren la ayuda pero tenemos la orden de permanecer aquí.
El reportero de Televisa insistió:
–¿Se van a retirar?
La respuesta fue la misma:
–No, seguiremos aquí.
Informó que la ayuda era de atención a la salud. El grupo estaba conformado por médicos, enfermeras, medicamentos y hasta alimentos, dijo.
–Pero si requieren la ayuda entonces se las vamos a brindar. No se han acercado.
Se le cuestionó acerca del temor de que las cosas pasaran a mayores y se salieran de control.
–Pues sí –respondió– porque la gente está siendo manipulada, no están actuando con su propio criterio. Hay alguien que los está manipulando, y les están haciendo un mal. Venimos en paz a darles la ayuda, pero si no la quieren nosotros vamos a permanecer aquí.
13:30
En el cerco
Otra vez gritos y empujones. Quince minutos después, de la parte baja del cerro de X’oyep se escuchó una voz:
–Venimos a protegerlos a ustedes –era el hombre al frente de la Policía Militar (PM) con sus pertrechos y escudos eléctricos.
Los gritos de los elementos de la PM eran más nítidos, estaban cerca del campamento militar en el cerro de X´oyep. Los soldados no rompían el círculo en torno a mochilas, alimentos, armamento y hasta una cocina portátil. Empezaron a reunir sus cosas, sin romper el sitio.
De nuevo, choque de palabras entre el mayor Armenta y los de Las Abejas.
–Ustedes dijeron que se iban, no están cumpliendo su palabra. No somos muchachitos para estar jugando. Nosotros no somos el problema.
–¿Cuál es el problema? –preguntó el mayor.
–Aquí no están los paramilitares. Aquí somos gente refugiados... Vayan a buscar a los hombres armados que están matando la gente. Ellos están en otro lado, no aquí.
–A ellos los están buscando las autoridades correspondientes. No sé por qué nos vienen a agredir. Yo soy como ustedes. Yo también usé guaraches.
La conversación entró en impasse. El mayor hacía tiempo para que llegara la Policía Militar, pues ya se divisaba la columna con cascos, fornituras, toletes y sus escudos eléctricos antimotines.
Uno de Las Abejas le dijo que ya estaba hablando mucho, que ya no le iba a hacer más plática.
–Si quieren mátame aquí, mátame. Aquí vamos a quedar igual como pasó en Acteal.
Con una voz tenue pero con un tono de advertencia:
–Sálganse, sálganse, te lo digo despacito…
La Policía Militar se encontraba cerca del campamento. Eso provocó otra vez el grito de “Fuera ejércitos, fuera, fuera…”
Los militares ya habían levantado el campamento y tenían apilados mochilas, pertrechos de combate…
Los gritos continuaban. Una tsotsil le agarró el casco a un militar, quien no sabía qué hacer, la empujaba con violencia. Otras mujeres intentaban arrebatarle su arma. Se puso muy violento, pero sólo hubo gritos y algunos jaloneos.
Siguieron los reclamos. Se escuchaba otras voces de hombres en tsotsil. Hablaban de la Constitución.
“Chiapas, Chiapas no es cuartel, fuera ejército de él”
14:20
“Todos somos líderes”
La Policía Militar apareció gritando, golpeando con sus toletes los escudos eléctricos:
–¿Quién es su líder? ¿Dónde está su líder? Díganme quién es –el grupo era encabezado por un militar que mascaba algo como coca y su semblante reflejaba a una persona fuera de sí. Era quien más gritaba.
–Venimos a protegerlos a ustedes –decía a los pobladores con una voz entrecortada pues no dejaba de masticar. Seguía gritando–. ¿Dónde está su líder?
Con espuma en la boca, roja la cara, el hombre de piel blancuzca que dirigía la Policía Militar hablaba como loco, no lograba hilar una frase clara, preguntaba insistente y giraba la cabeza a los cuatro puntos cardinales buscando al supuesto dirigente.
–Su líder, queremos hablar con su líder, ¿por qué los líderes no dan la cara?
La respuesta en tsotsil fue unánime:
–Aquí los líderes somos todos.
En su desesperación por comunicarse con el supuesto líder, preguntó:
–Do you speak english? –estupefacto, no sabía qué decir.
Un silencio lo rodeaba. Su paciencia había llegado al clímax y, sin dejar de masticar –no era chicle, parecía goma de coca–, comenzó una tanda de agresiones:
–No sean cobardes, ponen a sus mujeres e hijos. Que sus líderes den la cara.
Los gritos en tsotsil eran como una cascada, dirigidos a la Policía Militar, en particular a quien les gritaba:
–¿Dónde está su líder…? –tartamudeaba intentando explicar que venían a dar seguridad, a protegerlos–. Somos hermanos, somos mexicanos, por eso queremos hablar con su líder. ¿Qué es lo que quieren? Necesitamos trabajar juntos por México.
Los gritos de los habitantes de X’oyep reaparecieron con más vigor.
El reloj marcaba poco más de las 15:00 horas.
El policía militar seguía con su retahíla:
–Venimos a trabajar con ustedes, no es posible estar divididos entre mexicanos. Nosotros apoyamos a los indígenas, apoyamos a los mexicanos. No apoyamos a ningún grupo en particular, apoyamos a los mexicanos. Queremos que haya paz.
Seguía masticando, algunos de los otros policías militares lo hacían también. Le subía el tono de su voz:
–¿Qué quieren? ¿Quién es su líder? ¿Qué cosa quieren? –y los invitó a retirarse pacíficamente–. Vayan a trabajar… Con esta actitud México no progresará. Hay que trabajar por todos los chiapanecos.
La respuesta eran gritos de mujeres y hombres en tsotsil.
–Quiero hablar con su dirigente. Nosotros no venimos a agredirlos, nunca nos darán esa orden. No tienen por qué agredirnos. ¿Qué es lo que quieren? –leía un “acordeón” pegado atrás del escudo eléctrico antimotines.
Éste era el texto que pronunciaba una y otra vez:
“Ciudadanos, vengo a nombre del gobierno legalmente establecido y conforme al artículo noveno constitucional a invitarlos que desistan de su actitud que muestran y se retiren pacíficamente a sus lugares. Tengan la seguridad de que sus demandas, por conducto de sus dirigentes, serán atendidas y resueltas la totalidad pero para ello tendrán que desalojar”.
De repente se le secaron los labios y se humedecía con su lengua pero seguía rumiando con gran ansiedad, como desesperado, una cosa chiclosa blanca.
–¿Por qué son tan cobardes y ponen a las mujeres y los niños al frente? ¿Por qué sus líderes no dan la cara?
Más gritos:
–Fuera, asesino, chupacabra, defienden a los paramilitares –y algunos de los hombres empezaron a empujarlo e intentaron quitarle el escudo, pero se retiraron porque recibieron toques eléctricos.  
Nos hicimos señas con Pedro para reunirnos con Carlos Martínez Suárez. Sentíamos que podríamos ser agredidos físicamente, pues éramos personas incómodas para todos los militares, ya nos habían acusado de manipuladores de los manifestantes y de provocar la protesta.
Temíamos que nos quitaran los equipos fotográfico y de video. De principio habíamos acordado buscar a una persona que se los llevara, pero coincidimos los tres en que era más peligroso porque podrían interceptar el correo y desaparecer los materiales. En ese caso no tendríamos cómo reclamar ni acusar a alguien.
Decidimos no hacerlo y seguimos trabajando. La agresividad de la Policía Militar asustó a muchos de quienes participaban en la protesta. Esperábamos que en cualquier momento empezara a dar golpes y detener a algunas personas.
14:55
Aterrizaje fallido
Buscábamos alternativas para salvar el material fotográfico y de video cuando escuchamos el sonido de un helicóptero. Tenía matrícula XC-BGC de la Policía de Seguridad Pública del Estado. Finalizaron los empujones. Espera silenciosa por ambos lados. El aparato hizo tres intentos de bajar al campamento pero no lo logró. Sólo se pudo observar que alguien fotografiaba desde la nave.
Veinte minutos después logró aterrizar. Nadie bajó y volvió a despegar. Más empujones y gritos. A las 15:35 horas el helicóptero reintentó descender. La neblina cubría el cerro de X’oyep, por lo que regresó a su base, cerca del poblado de Polhó, ubicado también en el municipio de Chenalhó.
15:45
Refuerzos
Los tsotsiles se retiraron hacia el poblado.
–Nos comunicaron que llegan más soldados y seguramente nos quieren agredir.
Diez minutos después llegaron más integrantes de la infantería.
15:55
El general
Unos 150 soldados cercaron el cerro de San Juan X’ochet.
El helicóptero regresó y provocó más tensión. En su último aterrizaje bajó un general. Entendimos que era el encargado de la zona de Chenalhó. Lo abordamos los pocos periodistas que nos encontrábamos en X’oyep. Al ver las cámaras de televisión asumió una actitud de diplomático, la Policía Militar guardaba silencio.
El general Jiménez confirmó que se quedaban.
–Queremos darle seguridad a la gente. Algún tipo de agresión no creo que pase. La gente no está violenta, simplemente está mal informada.
16:05
Chingón
Era el momento de desaparecer en la escena para difundir el material. Un joven nos acompañó hasta la carretera. Llegamos sin novedad. Desde que subimos al Jeep Pedro empezó a hablar de las fotos que había logrado.
Bajábamos el cerro cuando escuchamos:
–Es el mejor material que he tomado en mucho tiempo.
Volteamos a verlo. No le hicimos caso porque nuestra prioridad era llegar al Jeep. Bajamos las montañas. Todo era silencio. Subimos al vehículo y emprendimos el regreso a San Cristóbal de Las Casas. Cuando nos alejamos unos kilómetros volvimos a respirar con normalidad, el color volvió a nuestros rostros y escuchamos a un Valtierra que no hablaba, casi gritaba.
–No saben lo que traigo, es un material de primera, chingonsísimo. Fotos que harán historia. No se imaginan lo que traigo, de verdad –repetía una, otra, muchas veces. Así todo el camino.
17:15
El trofeo
Llegamos a San Cristóbal de Las Casas. Pedro corrió a revelar los rollos al único lugar donde se ofrecía el servicio, cerca del parque central, a pocas cuadras del hotel Casa Vieja. Una hora más tarde regresó. El reloj marcaba unos 10 minutos antes de las 21.
Se aisló de fotógrafos, camarógrafos y periodistas que llegaban a esa hora de las regiones territorio del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Todos se concentraban en el restaurante para compartir anécdotas, peripecias y los materiales logrados.
La ausencia de Pedro Valtierra del lugar que muchos consideraban –el restaurante del hotel Casa Vieja– una sala de redacción llamó la atención del ejército de comunicadores, más cuando se enteraron de que trabajaba en su cuarto a puerta cerrada.
En la habitación del hotel Pedro se agasajaba con las imágenes; su gozo crecía cada vez que veía uno de los negativos de su labor en X’oyep; en cada cuadro confirmaba que tenía uno de sus trabajos más completos e histórico de su vida profesional.
En la toma de uno de los negativos de uno de los rollos encontró la imagen histórica que tituló Las mujeres de X’oyep, fotografía con la que hizo historia: el periódico La Jornada rompió con su diseño de portada y desplegó en toda su primera plana la imagen de la pedrana ejerciendo presión contra el militar; hizo visible a la mujer tsotsil en el conflicto del EZLN contra el Ejército Mexicano; se volvió un ícono y una de las más importantes en la historia del fotoperiodismo.
Es una de las imágenes más reproducidas en portadas de revistas, documentales, pósters, playeras y apareció en las protestas en México y el mundo para apoyar el movimiento zapatista o rechazar la presencia del Ejército Mexicano en Chiapas.
Las mujeres de X’oyep fue premiada en la Tercera Bienal de Fotoperiodismo de 1998 y ese mismo año ganó el Premio Internacional de Periodismo Rey de España por la mejor imagen noticiosa internacional. (Jubacu).
                                    

viernes, 14 de septiembre de 2018

Se cumplen 194 años de la anexión de Chiapas a México


                                   

Se cumplen 194 años de la anexión de Chiapas -en ese entonces bajo el dominio de Guatemala- a México o la federación de Chiapas con México. Se federó con la República Mexicana después de la disolución del Primer Imperio Mexicano y la declaración de independencia de las Provincias Unidas Centroamérica. Chiapas, como antiguo territorio constituyente de la audiencia de Guatemala, fue invitada a unirse a la nueva república. Las élites políticas en la provincia se hallaban divididas entre aceptar esta invitación o federarse con México.