martes, 31 de julio de 2018

Entre fronteras: La remoción de Carlos y la publicidad oficial





Juan Balboa

Andrés Manuel López Obrador entra al Palacio Presidencial y su enemigo acérrimo en los medios de comunicación es removido de  la dirección editorial del diario milenio. Todo mundo se pregunta: ¿Despido o renuncia?
No es ninguna sorpresa porque los González, dueños de los diarios Milenio que se edita en la Ciudad de México y otros estados de la República, tomaron la decisión al triunfo de López Obrador en julio pasado. Sabían que no podría mantener a Carlos Marín al frente de la dirección editorial, pues es considerado un periodista incómodo para el nuevo presidente de México.
Marín no sólo critico la actividad política y electoral del tabasqueño, fue burlón en sus dichos sobre Andrés Manuel López Obrar y siempre desestimo la inteligencia política del nuevo  presidente.
Los dueños de Milenio no quisieron arriesgar su relación con López Obrador simplemente por mantener a Marín, quien llegó a dicha empresa cuando Milenio tenía el formato de revista; quisieron mandar un mensaje al presidente electo y buscar un acercamiento con su equipo de comunicación social.
Los dueños de Milenio no remueven a Marín –quien fue un excelente reportero en Excélsior y Proceso bajo la dirección de don Julio Scherer García- por buscar que el nuevo gobierno federal les ofrezca un buen paquete de publicidad. Es sabido que AMLO limitará los convenios de publicidad con los medios de comunicación, sean estos de prensa escrita, radio, televisión o diarios digitales.

¿Cómo se asigna la publicidad oficial?

Sin reglas claras y precisas, con una total opacidad, falta de criterios, nula transparencia y el gran vacío de leyes y legislaciones, la asignación millonaria de una publicidad oficial en los gobiernos federal, estatal y municipal –en promedio llega a unos 12 mil millones de pesos mexicanos (905 millones de dólares) cada año– se ha convertido en la herramienta más común para ejercer la censura indirecta, el control mediático y la agenda política en México.
Organismos nacionales e internacionales, investigadores y periodistas vinculados con el estudio de las relaciones entre el poder y los medios de comunicación en México coinciden en que la asignación de la publicidad oficial es “un medio de influencia” e incluso chantaje a dueños de empresas y periodistas.
El panorama de los medios en México, destacan los estudiosos de la relaciones entre el gobierno y los medios, se caracteriza por una ausencia de pluralismo y de transparencia, un alto nivel de concentración, el predominio de la radio y la televisión, un servicio público débil, una gran cantidad de periódicos con baja lectoría y un acceso limitado a Internet,
No hay transparencia para seleccionar los medios y la publicidad que se va a usar. La publicidad oficial no es utilizada, muchas ocasiones, para campañas de servicio social –vacunación, educación, cultura, etcétera–; son más bien para promover la imagen pública de los funcionarios federales o gobernadores, señala Artículo 19 y la Casa de los Derechos de Periodistas,
Las dos organizaciones estudiosos de los medios de comunicación y defensores de los periodistas lamentan que la concentración y el acaparamiento de la publicidad en los medios de comunicación en México “haya llegado a extremos gigantes”  y es un “verdadero problema en el país”.
Aseguran que en los estados las direcciones de comunicación social tienen la misma estrategia y el porcentaje de publicidad de la federación y la capital mexicana. El 50 por ciento, más o menos, se va para las grandes cadenas de televisión y sus revistas del corazón, espectáculo y femeninas.
Está claro que México no puede llegar a tener éxito en la democratización de su panorama de los medios sin abordar la multimillonaria asignación arbitraria de la publicidad oficial que limita el pluralismo, la libertad de expresión y el acceso a la información. La falta de criterios para la asignación de la publicidad oficial influye fuertemente en la información que los medios mexicanos proporcionan y distorsiona el debate público.
El manejo discrecional y patrimonialista de la publicidad se traduce en un mecanismo de premio y castigo, es una forma de control en la que no existe una legislación que la regule y obligue al gobierno a hacer un uso transparente.
Coincido con muchos periodistas, investigadores y catedráticos que es una promiscuidad la relación de los medios con la autoridad. Los medios se tutean con el poder, su principal relación de amasiato es con el poder.
Es una relación totalmente correspondiente porque el poder galantea y pervierte a los medios. Es una relación pervertida en los tres niveles de gobierno. Se refleja en el desprecio del pueblo con los medios, la caída de la circulación es terrible. Todos los medios impresos están sufriendo por la falta de lectores, es una relación inmoral.

                         Corre la voz, vos

El presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, se fue de vacaciones a una zona de Marqués de Comillas, no a la Selva Lacandona. Son dos regiones completamente diferentes, sí colindan, más nada. Marqués de Comillas es el último pedazo de tierra antes de volverse Guatemala, ahí nace el río Salinas conocido también como río Chixoy o río Negro. Toma el nombre en el vértice de Alta Verapaz y Petén en los municipios guatemaltecos de Chises y Sayache. Estos ríos hacen frontera con México, pues en territorio mexicano se convierte en el río Usumacinta y Lacantum. Su extensión es de 112.70 Kilómetros y pertenece a la vertiente del Golfo de México.

sábado, 14 de julio de 2018

Cuatro cumpleaños



La vida, muchas veces implacable, nos dio luz en la tierra a cuatro chiapanecos con fechas similares. 

Dos abogados, un caricaturistas y un periodista; tres somos de la costa y uno de la capital de Chiapas. El abogado Eugenio Marcía  Mendoza nació el 13 de julio; un día después (14) apareció tocando tierra el periodista Juan Balboa Cuesta; al siguiente (15) se encontró trazado con lápiz la figura del caricaturista Enrique Alfaro Santos y, finalmente el 16 de julio la ciudad de Pijijiapan abrazo a un nuevo hijo, el abogado Miguel Ángel de los Santos. 

Cosas de la vida: Alfaro y Balboa son de Arriaga. A mis amigos, cuasi hermanos, Eugenio, Enrique y Miguel Ángel les deseo lo mejor de lo mejor de los frutos de la tierra. Sé, me consta y me da un gran orgullo que sean hombres cabales, inteligentes, incorruptibles y sencillos.

Para ellos un millón de abrazos.

Jubacu

domingo, 25 de marzo de 2018

Los 92 años del poeta Jaime Sabines


Juan Balboa
Conocí al poeta Jaime Sabines (Chiapas, el 25 de marzo de 1926), justo cuando me inicié en el periodismo, en 1980, su hermano mayor Juan Sabines Gutiérrez gobernaba el estado de Chiapas. Mi trabajo periodístico me enfrentaba cotidianamente con el gobernador Sabines Gutiérrez, pues el simple hecho de publicar en un medio nacional -UnomásUno y Proceso- información sobre los movimientos indígenas causaba molestia al mandatario y, desde luego, me alejaba de posible contacto con el poeta Jaime Sabines. 
Pocas veces se tiene el placer de conocer la intimidad de grandes hombres y mujeres que han hecho historia en la literatura o la política. El poeta Jaime Sabines era un hombre sumamente cuidadoso con su intimidad; la cuidaba como cuidaba siempre la armonía en su familia.
Como periodista logré conocerlo y convivir en tres etapas. La primera junto a su hermano Juan cuando el volcán Chichonal hizo erupción y sus cenizas cubrieron a pueblos enteros. Unas dos ocasiones participé en reuniones con amigos comunes en donde se hablaba todo y se platicaba con gran conocimiento de cada tema.
Gracias al tapachulteco José Antonio Aguilar Bodegas y a la francesa Eliane Cassorla logré tener contacto personal con el poeta, tanto que participe en reuniones en donde sólo estaba el poeta y dos o tres personas.
Fue el verano de 1987 cuando sostuve la conversación más larga con el poeta en el rancho de Yuria. Fue gracias a que la fotógrafa francesa Eliane Cassorla pidió a don Jaime aceptara una sesión fotográfica en su pequeño rancho de Yuria, localizado a pocos kilómetros del Parque Nacional Lagos de Montebello, en el estado de Chiapas.
Cassorla tenía un gran interés en registrar fotográficamente al poeta en el rancho cuyo nombre era conocido más allá de las fronteras de México. Le había planteado a Sabines una larga jornada fotográfica teniendo como escenario los diferentes rincones de Yuria.
El poeta no vaciló y aceptó con gusto la propuesta de la fotógrafa.
La respuesta positiva de don Jaime extrañó a muchas personas, incluido algunos familiares, que lo conocían con gran certeza y sabían de sus cotidianas huídas y rechazos a las sesiones fotográficas.
Pocos sabían que al poeta y la fotógrafa tenían una relación de amistad cuasi de padre a hija, lo mismo sucedía con José Antonio Aguilar Bodegas, a quien consideraba como un hijo. Cassorla cubrió como reportera gráfica todo el gobierno de don Juan Sabines Gutiérrez con quien también sostuvo una relación muy cercana. Eliane Cassorla mantuvo una cercanía con los hermanos Sabines Gutiérrez.
Muchos de la familia se sorprendían de que el poeta Sabines aceptará una sesión fotográfica en momentos que su dolor era intenso por la muerte del hermano mayor de los Sabines, y Yuria se había convertido en su refugio de un aislamiento voluntario para reflexionar y digerir la pérdida de su hermano Juan Sabines Gutiérrez (fallecido el 2 de marzo de 1987).
Pero seis meses antes de las sesiones de fotografía en Yuria, Cassorla había registrado de forma contundente la presencia del poeta en el entierro de su hermano mayor en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
Cassorla se levantó muy temprano ése 28 de marzo de 1987. Sabía y quería estar al levantar el sol para registrar cada momento, todos los espacios, a la multitud despidiendo al mayor de los Sabines, y la presencia del poeta Jaime Sabines en el entierro del hermano a quien había sido como un segundo padre o hermano gemelo.
Eliane Cassorla siguió al poeta en el aeropuerto, en las calles, en la iglesia de San Marcos y en el panteón de la capital chiapaneca. Algunas de esas fotos forman parte de esta exposición titulada, por la propia fotógrafa, como La muerte del mayor de los Sabines. 
Día: 28 de septiembre.
12:35 horas.
El poeta suda y llora, llora y suda con insistencia, como si acaso quisiera inundar la iglesia de San Marcos de Tuxtla Gutiérrez. El poeta es el que despierta la admiración por el parecido con su hermano Juan (el mayor de tres hijos de hijo del Mayor Julio Sabines, oficial del ejército carrancista en la Revolución mexicana y de Luz Gutiérrez, descendiente del prócer chiapaneco Joaquín Miguel Gutiérrez), y llama la atención de los miles de personas que inundan el centro religioso.
Suda torrentes de agua y abraza a mujeres ancianas, maduras y jóvenes que le dan el pésame. Mujeres de rebozo negro lo envuelven y lloran con él.
El poeta Jaime Sabines vive la muerte de su hermano mayor con intensidad, como vivió la de su padre, El Mayor Sabines, en aquel día gris:
Tú eres el tronco invulnerable y nosotros las ramas
por eso es que este hachazo nos sacude.
Nunca frente a tu muerte nos paramos
a pensar en la muerte
ni te hemos visto nunca sino
como la fuerza y la alegría.
No lo sabemos bien, pero de pronto llega
un incesante aviso,
una escapada espada de la boca de Dios
que cae y cae y cae lentamente.
Don Jaime seguía bañado en sudor y lágrimas. Sus poros eran manantiales y sus ojos mares. El cuerpo le temblaba por su impotencia con la muerte a quién él desafió tantas veces.
¡A la chingada la muerte! dije.
Sombra de mi sueño,
perversidad de los ángeles,
y me entregué a morir
como una piedra en el río,
como un disparo a vuelo de los pájaros.

No dejaban de abrazarlo.
Sus ojos azules cambiaban de colores.
Tiembla, tiembla mucho el poeta.
Su mirada inmóvil se posaba como arrullando la pequeña caja de cobre color oro, fija, inmóvil; adentro reposaba en cenizas su hermano Juan Sabines Gutiérrez, el mayor de los hermanos Sabines.

Entre fronteras: La ambición y la traición provoca la ira de Los Pinos

Juan Balboa
Hace tres meses en Los Pinos se acordó, de principio, que ninguna persona cercana del círculo político del gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, debería ser candidato al gobierno del estado; pero hace apenas una semana la decisión tajante en Los Pinos ya abarco al propio mandatario. “No debe ser gobernador en el proceso electoral”.

En los dos guateques estuvieron presentes el propio presidente Enrique Peña Nieto, el coordinador de la campaña de Meade, Aurelio Nuño y el presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Ochoa Reza. Se asegura que en el primero participó el dueño del Partido Verde Ecologista de México, José Emilio González, hoy candidato al Senador de la República por la vía plurinominal.
El presidente Peña Nieto cargaba una gran piedra, como si fuera un Pípila, desde hacía varios meses. Fuentes de inteligencia, ¡vaya Cisen!, grupos políticos priistas del país, incluido el ex gobernador Roberto Albores Guillén, y algunos empresarios le habían confirmado que Manuel Velasco Coello había pactado con Andrés Manuel López Obrador para apoyar su candidatura en Chiapas a cambio de que aceptara un candidato a modo y le diera posesiones legislativas para algunos de sus más cercanos colaboradores.

Enrique Peña Nieto, todavía presidente de la República, no lo podía creer, se aferraba a que sólo eran chismes, rumores o algunos grupos que le querían hacer daño al mandatario chiapaneco. Se le hacía de locos que Manuel Velasco Coello, su hijo político y a quien apoyo durante toda su administración sin chistar, lo estuviera traicionando.
El tiempo lo convenció: el primer signo fue saber que el presidente del Supremo Tribunal de Justicia de Chiapas, Rutilio Escandón Cadena, sería el candidato a gobernador del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). El hombre que puso para administrar la justicia sería el opositor al candidato del PRI/Verde.
Muchos signos y errores políticos, pero sobre todo que lee hablaban al oído a cada rato en contra de Velasco Coello, me refiero a Nuño, lo fueron convenciendo. Lo que derramo el vaso, lo que le calmó la paciencia, lo que lo puso como chile mexiquense, lo que le saco el hígado fue una expresión de Andrés Manuel López Obrador en su primera gira por Chiapas.

Durante un mitin en el municipio de Acala (26 de 2018), López Obrador hizo a un lado los colores partidistas y destacó el respeto que tiene hacia Fernando Coello Pedrero, abuelo de Manuel Velasco Coello y la persona que le regalo el famoso Tsuru que utilizaba para transportarse cuando gobernaba la Ciudad de México.
Durante un mitin en el municipio de Alcalá, López Obrador hizo a un lado los colores partidistas y destacó el respeto que tiene hacia Coello Pedrero. Lo abrazaba, le ponía la mirada fija en la cara de un hombre chaparrito con más de ochenta años encima y calladito:
“La verdad me quiere mucho don Fernando y es correspondido, y donde quiera que voy, va conmigo, ya está grande y por eso le tengo mucho, mucho respeto a este hombre, a Fernando.
“Donde quiera que voy, no es truco del ´Güero¨, es que la verdad me quiere mucho don Fernando y es correspondido…y cuando él está no puedo hablar mal del ´Güero´”.
Estas expresiones cayeron como agua fría de Alaska. Andrés Manuel se sinceró en público, saco su amor por el viejo Fernando Coello Pedrero -un hombre que ha vivido de corrupción y del engaño-, pero sus palabras fueron interpretadas en Los Pinos como un mensaje amigo al nieto, su socio Manuel Velasco Coello.
A finales de enero se hicieron las primeras reuniones para saber qué hacer con el gobernador de Chiapas, quien hasta hacía poco era fiel a Peña Nieto. Ahí se decidió marginar al equipo cercano al mandatario, no permitir que ninguno de sus colaboradores más cercanos asumieran puestos políticos importantes, menos el gobierno de Chiapas.
Los Pinos impuso a Roberto Albores Gleason como candidato del PRI/PVEM a la gubernatura de Chiapas. En una sacudida de soberbia, Manuel Velasco Coello se rebelo y amenazó con sacar al Verde de la Coalición e ir solo con su candidato Eduardo Ramírez Aguilar, llamado ´El Zanja Negra´ o autodenominado ´Jaguar Negro´.
El disparate de Velasco Coello provocó la ira presidencial. Por órdenes del propio presidente, la dirigencia nacional del PVEM exigió al mandatario regresar a la coalición con el PRI apoyando a Roberto Albores Gleason. No hizo caso. La propia dirigencia nacional se vio en la necesidad de hacer los trámites directamente ante el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana del Estado de Chiapas comunicando que el PVEM aceptaba ir en coalición con el PRI y Panal.
Nada pudo hacer el gobernador, lo único que se le ocurrió es lanzar a su alfil a una campaña de repudió a la imposición de Albores Gleason y fortalecer su relación con Morena.
A principios de febrero del presente año, Eduardo Ramírez Aguilar inicia una rebelión con el “Movimiento por la Dignidad de Chiapas” en contra del PRI/Verde, preside mítines en por lo menos cuatro regiones de Chiapas, dice pestes del PRI y su candidato Roberto Albores Gleason y anuncia que será candidato a gobernador.
El movimiento que enarboló por unos 40 días denunciaba la imposición de Albores Gleason y en rechazo ante el supuesto “dedazo” que impuso al hijo del exgobernador Roberto Albores Guillén como candidato de la coalición Todos por Chiapas, integrada por PRI, PVEM, NA, y los partidos locales Chiapas Unido y Mover a Chiapas.
Y los errores políticos siguen porque la soberbia y la ambición no los deja pensar. El 16 de febrero, Eduardo Ramírez se reúne con Julio Scherer Ibarra -hijo del gran periodista Julio Scherer García, fundador de la revista Proceso-, encargado de “defender el voto” en el sur de México para el candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador. El encuentro no fue público, sólo que Zanja Negra no se esperaba que Scherer Ibarra publicara una foto en su cuenta de Twitter junto a Eduardo Ramírez Aguilar.

En Los Pinos dieron como un hecho que el exdirigente estatal del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Chiapas estaría integrándose a las redes de respaldo de la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador, precandidato de la coalición “Juntos Haremos Historia”.
Tremendo error, la maldición de Los Pinos se le vino encima.
Ya el equipo cercano al presidente (Nuño, Ochoa y Videgaray) habían puesto en marcha su operación: marginar a todos los colaboradores cercanos del gobernador. Así fue. Eduardo Ramírez Aguilar no fue candidato a gobernador, apenas logró que Morena lo incluyera como candidato a diputado federal por la vía plurinominal, diría que todavía se le puede caer.
Enoc Hernández Cruz, presidente del Partido Podemos Mover a Chiapas, un invento del propio gobernador y su madre Leticia Coello, tampoco pudo llegar a la candidatura al gobierno. El PRI decidió por dedazo registrarlo como candidato a diputado federal por el distrito 5 de San Cristóbal de las Casas, lugar en donde lo odian y no sólo perderá, sino que será repudiado en todos los sentidos.

Fernando Castellanos Cal y Mayor, presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez y con una administración en el descredito, tiene la esperanza que el PRI lo haya registrado como candidato a diputado federal plurinominal, algo que se ve como una ficción.
La maldición de Los Pinos cayó sobre Manuel Velasco Coello. Le perdonó mucho –“lo quiero como un hijo”, habría dicho en algunas ocasiones el propio presidente de México-, le dio todo y sólo recibió una puñalada en la espada con el logo de Morena.
Por orden presidencial, el PVEM lo incluyó como candidato propietario de la segunda fórmula al Senado de la República, de la lista nacional -está facultado, no le impide la Constitución porque va por la lista nacional no por una circunscripción regional, estatal o distrital-; es una forma elegante para sacarlo del gobierno y quitarle la oportunidad de influir en los comicios a favor de Morena.
Tendrá que aceptar, tiene hasta el 31 de marzo, de lo contrario la maldición de Los Pinos caerá sobre él, su gobierno y colaboradores cercanos. La sombre de la cruz llamada Auditoría Superior de la Federación lo persigue despierto y dormido, si es que puede cerrar los ojos.
La mojonera
Que bonita familia. Miguel Ángel Yunes Márquez, hijo del gobernador de Veracruz, Miguel Yunes Linares, oficializó su registro como candidato de la coalición Veracruz al Frente para intentar suceder a su padre. Con los consejeros del Organismo Público Local Electoral (Ople) como testigos, Yunes Márquez pidió a sus competidores, José Yunes Zorrilla (PRI) y Cuitláhuac García Jiménez (Morena) hacer una campaña de propuestas serias y no recargadas a “las campañas negras, el pesimismo y la negatividad”.